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Crecimiento y desarrollo armónico. Dos propuestas para lograrlo en 2022

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Una de las grandes incógnitas que tiene que resolver cualquier país es cómo generar mayor valor económico y social ante el crecimiento de su propia población. Eso implica lograr crecimiento midiéndolo con cualquiera de las modalidades que cada uno crea es mejor, sea el PIB, el índice de desarrollo social, o cualquier otro modelo. Todos los modelos coinciden en que al explorar las causas raíz por las que se puede dar el crecimiento económico y generar círculos virtuosos en la economía, el tema de la inversión productiva es pieza clave, originaria y fundamental. 

En este sentido México no está en una buena posición pues de acuerdo con los datos que da a conocer el INEGI se reveló un lamentable récord del gobierno del Sr. López ya que este año es el nivel de inversión más bajo de los últimos 25 años, como porcentaje del PIB. Aquí los datos: 

Es la incertidumbre la que afecta a la inversión privada, que es la que genera empleos, crecimiento y prosperidad. La inversión pública también ha estado sumamente retraída y concentrada sólo en los proyectos presidenciales conocidos y cuyo valor agregado será muy limitado o negativo. 

Cierto, el apetito por invertir está íntimamente ligado a la confianza y la seguridad, así como el respeto al estado de derecho y la fortaleza y equilibrio de las instituciones. 

Foto: altonivel.com.mx

El impacto

La incertidumbre desalienta la inversión, más aún cuando la retórica presidencial y sus acciones son consecuentes en generar desconfianza. Lo paradójico es que, si ese lenguaje y las acciones de su gobierno cambiaran, llegaría mucha inversión, pues México tiene una ventana de oportunidad única por la coyuntura histórica que tenemos, tanto por los efectos de la ruptura de las cadenas de suministro por la pandemia y el costo de fletes marítimos sumado a los tiempos de entrega de bienes de Asia. 

Esa es mi primera propuesta: un golpe de timón en la política pública para provocar confianza y certeza a la inversión privada de todo tamaño y origen, mexicana y extranjera. Hay que promover a México y atraer inversión productiva. 

La segunda está ligada a las circunstancias de salud provocadas por la misma pandemia. No hay duda de que el efecto económico de la pandemia ha sido devastador especialmente para las micro, pequeñas y medianas empresas que sostienen la estructura económica. En México generan casi la mitad del PIB aportando además 2 de cada 3 empleos. 

Los indicadores muestras el impacto del pésimo manejo de la política de salud con su impacto económico colateral negativo.  

Foto: lurconsultores.com

Nuevas alternativas

La segunda propuesta es que tenemos que provocar un cambio radical en la política de salud pública en varios renglones, pero los más importantes son: 

Foto: cronicas.com.uy

Si bien mis dos propuestas están enfocadas a cambios en las políticas públicas, cada uno de nosotros tiene un campo de acción propio donde puede influir y actuar positivamente en los temas de inversión, generación de empleo, aspectos de productividad y medidas preventivas de salud. 

México tiene hoy una ventana de oportunidad que no podemos dejar pasar una vez más.  

Todos somos responsables de aprovecharla para lograr mayor prosperidad generalizada. 

Foto de portada: agenda2030.gob

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