Atrapada entre viejos edificios y decenas de personas que entran a diario en su metálica estructura, el mercado de La Victoria ha sido un testigo clave en la evolución y desarrollo de la ciudad. Y es que aunque muchos piensen que se trata de una curiosa construcción enclava en el centro de la Angelópolis, lo cierto es que esconde una gran historia detrás. ¡Descúbrela ahora!
El mercado de Puebla
Aunque no se sabe con certeza el origen de su nombre, existen dos teorías que podrían explicar un poco esta interrogante. Hay quienes dicen que su mote se debe a su nombre oficial: Mercado Guadalupe Victoria. Sin embargo, también existe la teoría de que su nombramiento se debe a la victoria obtenida por el ejército mexicano durante la Expedición Barradas, en donde la milicia nacional venció a los españoles en Tampico.
Este sitio fue inaugurado en 1913, durante el gobierno del presidente Porfirio Díaz, con el objetivo de embellecer el centro de la ciudad. Aunque fue hasta un año después, en 1914, cuando la construcción se terminó en su totalidad, el mercado comenzó a ganar adeptos hasta convertirse en el principal mercado de la Angelópolis durante aquella época.
Un monumento en toda la extensión de la palabra
De acuerdo con diversos documentos, se sabe que la construcción comenzó a erigirse sobre el área que fuera conocida como la huerta del Convento de Santo Domingo entre 1854 y 1856. Fue llevada a cabo por Julián de Saracíbar como una obra que honrará y mostrará lo mejor de la arquitectura francesa, de ahí su apariencia y estructura.
Durante los siguientes años, y hasta 1986, el mercado se convirtió en el principal espacio de comercialización dentro del centro de la ciudad. Sin embargo, el paso del tiempo comenzó a afectar el funcionamiento del mercado hasta convertirse en un peligroso foco de infección ante las pocas medidas sanitarias.
Ante esto, el 14 de octubre de 1986, el entonces gobernador Jorge Murad Macluf clausuró el mercado sin una fecha de reapertura clara.
La resurrección de la victoria
Tras casi 10 años de haberse cerrado, el mercado de La Victoria fue entregado en comodato, por los siguientes 99 años, a la Fundación Amparo por parte del gobernador Manuel Barttlet Díaz. Tan rápido como fue recibido, la fundación comenzó el largo proceso de restauración, el cual tenía por principal objetivo convertirlo en un museo.
Sin embargo, y con el pasar de los años, se decidió convertirlo en el actual centro comercial que todos conocemos. Hoy en día, y tras más de un siglo de historia, el mercado de La Victoria sigue siendo ese gran monumento que vigila muy de cerca todo el quehacer poblano.
5 de Mayo 409-A, Centro histórico
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